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Historia de la música

Ars Nova en el Norte: la música en la Baja Edad Media en el Norte de Europa durante el siglo XV

Viernes, 13/04/2018

A comienzos del siglo XV, Francia observa el asesinato de su rey Luis de Orleans y ante el caos y la anarquía, el rey inglés Enrique V entra en guerra civil en suelo francés lo que provoca que la evolución en las artes y la cultura se paralice durante cincuenta años. Incluso los famosos lugares como las escuelas de música de varias localidades en Francia. Por este motivo, Francia recibiría la influencia de compositores del norte como Inglaterra, germánicos o escandinavos.

El inglés John Dunstable hizo carrera en Francia e Italia hasta que murió en Londres en 1453. Aprovechó la decadencia en Francia para triunfar. Y compuso muchas obras sacras. Superior a Machaut, utiliza una melodía fundamental (cantus firmus) en todas sus obras (motetes ala virgen, Ave regina coelerum, Sancta Dei genitrix, Quam Pulchra... Estas melodías eran considerablemente más largas que las compuestas por los franceses.

La importancia de Dunstable es relevante y no se exagere y se diga que influyó a los compositores de sus siguiente generación como Busnois, Ockenghem, Binchois...

Una vez finalizada la guerra civil en Francia, a continuación estallaba en Inglaterra la guerra entra las dos casa más poderosas, los York y los Lancaster, conocida como la Guerra de las Dos Rosas. Y la música clásica allí no volvería a ser vanguardia nunca más. Ingleses como Walter Frye, de hecho, no regresaron a su país, y quedaron en Europa componiendo.

En Europa, tras la guerra, se formó un estado moderno al norte de Francia, en la parte de Luxemburgo, la zona de Flandes y la Picardía de Bélgica y los Países Bajos: el Ducado de la Borgoña. Este estado era rico y culto y promocionó bien a los artistas. La corte estaba en Dijon, en la Borgoña Francesa, al sur de París. Allí estaba el foco de la mayoría de las composiciones musicales, sin embargo, no fue algo separado del influjo francés, ya que en este Estado no se creó nunca una escuela de música como sí había ocurrido en el resto de Francia, y además, la lengua común en las composiciones era el francés y no otra, y todos los esfuerzos se centraron sobre todo en la chanson française.

El obispado de Cambrai era una de las diócesis más ricas de Europa, y muy extensa. Contaba con una escuela de canto y un coro que dieron dos grandes músicos a la música: Binchois y Dufay.

Bichois abandonó las armas para entrar en la Iglesia y hacerse músico y compositor famoso en la corte. Se relacionó con el inglés Dunstable y por él recibió gran influencia de la música de Inglaterra como se observa en sus obras, que además aparta de sí una tradición de componer que permanecía desde Machaut. Pone música a las letras de las canciones profanas de manera magistral. A la música sacra, sin embargo, no le dió sus mejores inspiraciones y es menos personal, más limitada.

Dufay, al contrario, es todo un éxito en el Renacimiento. Vivió y trabajó en Francia pero más tarde marchó al Reino de Saboya. Eso sí, cada cierto tiempo regresaba a Cambrai porque era su canónigo y terminó viviendo allí gracias a los ricos apopyos con los que contaba. Su gran obra está en la música profana, donde triunfa claramente, de una gran diversidad a medida que transcurrían los años, y de sorprendente inventiva, como vemos en rondós, canciones, baladas... Escribía sus obras para tres y cuatro voces donde mejora su técnica.

Por aquella época, los compositores ingleses como Dunstable inauguran la misa sobre temas únicos (cantus firmus) donde la música tomaba otros derroteros frente a la liturgia. Dufay, por aquel entonces, la tomó en cuenta ya que estaba siempre al tanto de los cambios en la música. Y contribuyó a mejorarla y a hacerla un éxito seguro gracias a su amplia influencia en Europa. Sus misas son para tres, cuatro voces. Obras muy conocidas suyas son Missa sine Nomine y L'Homme Armé. La diferencia entre fechas muestra a las claras la diferencia de técnicas, es decir, su contínua excelencia.

Además, Dufay, comienza a utilizar algunas notas altas en sus composiciones, lo que requiere voces más preparadas y a partir de entonces, se preferirán a éstas en lugar de voces más aficionadas.

De Ockeghem no se conoce apenas nada de sus primeros años. Figura como cantante en la catedral de Amberes. Un poco más tarde se hace eclesiástico. Frecuentó Flandes, París y Tours. Durante su vida se observaron cambios importantes en la música; esto es, la composición de música clásica era más bastante libre que en siglos anteriores. Ockeghem compuso poco en música profana y ésta fue de calidad inferior a su larga obra religiosa y de una calidad excepcional, como ejemplo son sus misas.

Busnois fue contemporáneo de Ockeghem y también tuvo larga relación con el Ducado de Borgoña. Contaba con una mediocre composición sacra. Fue, en cambio, un buen escritor de rondós.

Otros célebres compositores de la época, aunque de menor calado que los anteriores, fueron Obrecht, Mouton, Caron, Morton, Pierre de la Rue, Brumel...

Josquin Des Pres, conocido como el príncipe de la música, aparece bastante tiempo después, ya en el siglo XVI. Apenas se conoce nada de sus inicios. Pasó más de cuatro décadas en el Duomo de Milán, luego marchó a Florencia y Ferrar. En sus últimos años marchó a Francia donde murió. Su figura como compositor fue espectacular y bendecida en su época. Comienza temprano imitando a Ockeghem y otros músicos, y poco a poco va mejorando de su propia experiencia, pero jamás innovando. Esto se observa en la poca diferencia que hay entre su primera misa L'Homme Armé y otra misa de sus últimas años, la excepcional Pange Lingua. Otro éxito de Josquin son sus motetes, ya que componerlos era un asunto más libre que componer misas como dijimos anteriormente. Consideradas obras maestras son sus misas: De Profunis, Vultum suum y Miserere.